10.10.2010

Boceto

Me tallo y con delicadeza estos ojos maniquí, y esta estancia mas que nada es una llama que me llama y un ombligo que redondo y una espuma que te escurre.
Y es que creí saberlo todo una vez, pero yo que sé.
Yo que sé de ti si acostumbras desdibujarte con cada nocturno que no escribo. Yo que sé de tu cintura, si apenas la he visto siete veces. Yo que sé de tus hombros, si apenas los he visto por encima. Yo que sé, si salgo de una cárcel solo para entrar a otra, mas grande, y sin saber a donde ir. Me dicen intruso en las mañanas; me gritan por mi nombre y nunca atiendo.

El marrón de tus pupilas se parece a mi
pero de lejitos,
como de aquí                       


a acá;
sabe detodounpoco el desgraciado
pero siempre sólo sólo.

Será esta angustia toda mi vida
de buscarte a ciegas, con la escondida
certidumbre de no hallarte.

Centrifuga I

Se me cayó una costra en la cama y no la logro hallar, mi codo ahora está celoso de su encuentro, y atenta contra mi dermis y epidermis; los macrofagos fallecen y los monolitos ya no son atraídos con bailes de proporción.
Solo es cuestión de tiempo para que la herida se contraiga, no madure y mi brazo haga implosión

y yo con él
como un maldito agujero negro.

Será mejor que gire gire y gire y me haga anular.

Autorretrato I

 una cámara no es un ojo y sin embargo lo intenta cada vez que a tientas nos adueñamos  de las miradas ajenas que nos proporciona  una dista...