5.30.2011

El manguito rotador


La maga bordó
en el violáceo árbol castaño,
que se extiende
por todo mi lado derecho,
el granate cerúleo 
de mi presente;

solo el burdeos 
que escurre en el marrón de mi hombro
arrebata sútil
mi sanguíneo precipitado.

solo el roce del añil y sus hojas
intuye, 
como ajná y el mándala,
la sustancia de aquellos roces

¿Qué más queda
si el calipso resultante 
detiene la fractura a la clavícula;
si el bermellón fresco al centro de mi mano
conjura estas palabras y las mancha;
si aquí ya quedó, por siempre
el óxido de la planta de mi pie?

y esta cabeza, Mayra,
perseguida siempre
por el negro ébano 
que es este agujero tapado por cabello;

Dime tú
¿qué sería del pequeño
si no le cubro la desgracia un poco,
si no le otorgo el cobalto que he guindado
de tu cuello y de tus senos
y un poco del bordó
que tu voz me regaló?

Autorretrato I

 una cámara no es un ojo y sin embargo lo intenta cada vez que a tientas nos adueñamos  de las miradas ajenas que nos proporciona  una dista...