-No dilatan.
dijo la señora.
Y luego él joven que entró, lloró porque el señor que nisiquiera se presentó, le tocó la muñeca con las dos manos. Le retorció los huesos con palmas sucias y huellas digitales que combatían su vejez. Y luego, la señora, asomada, supo que era momento de parar. Y él señor paró. Todo fue pasado. Y luego le dieron ganas al llorón, de dormir en una cama que apenas conocía, que no era suya, que nunca había visto, y que dificilmente lo iba a soportar. No supo por qué. Pero en eso quedó.
Él se fue, el señor lavó sus manos, todo fue pasado. La señora tiró la mesa, y a la abuela le dieron unas ganas tremendas de reir, y de decir, como siempre:
-Ya pasó.
Simultaneamente a esto, un niño sin playera, acostado en una cama matrimonial, descubrió que la parte de su cuerpo a la que mas frío le da, es, sin duda, la espalda.
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Autorretrato I
una cámara no es un ojo y sin embargo lo intenta cada vez que a tientas nos adueñamos de las miradas ajenas que nos proporciona una dista...
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We can't go on pretending that this is the life we wanted! I support you don't I? I work ten hours a day at a job I can't s...
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