2.28.2018

Poco a poco vamos dejando atrás aquello que nos "definía". Esos rasgos característico, ligados a alguna actividad, que solía encajar a la perfección con la pronunciación del nombre que nos asignaron al nacer. Las "cosas" se acomodaban segun este vaivén de devenires; pero no hay tal.

O si. Y no lo vemos. Lo creemos.

Hace 3 años creía fervientemente que la palabra "taciturno"


no solo quedaba a mi personalidad, si no a todo mi día a día y la respuesta motriz, psicoanalitica y cogniciva de mi ser. Una persona que quise mucho, me dijo que no me quedaba. En ese mismo instante entendí que en efecto no quedaba. La oración "Amaury, taciturno", unos meses antes me resultaba fascinante y motivante. Ahora era caduca y con musgo al decirla. Yo me la creí, porque la casera en el departamento donde viví en Xalapa, me regaló una claqueta con la fecha de mi llegada y la palabra en cuestión. Me duró un par de años esa definición de mi persona.


Hoy me pregunto ¿qué será? He merodeado la palabra desconchabado o estrepitoso. Pero no, no "quedan". Una vez pensé en destilado. Pero ni la fotografía análoga se ha adueñado enteramente de mi. Descuanrajingado si me pongo mexa.

Por ahora solo pienso en mi otredad.